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Robert Glenn Ketchum: Defensor incansable de la naturaleza, una convicción del corazón. |
© Robert Glenn Ketchum Robert Glenn Ketchum es un fotógrafo renombrado a nivel mundial, además de conservacionista y autor. Por 40 años sus imágenes y libros han ayudado a definir la fotografía contemporánea a color. Al mismo tiempo tanto él como su obra han tratado apasionada y exitosamente críticos problemas ambientales. Esta dedicación a los problemas ambientales le han granjeado numerosos premios y la aclamación de la critica incluyendo: “los 100 fotógrafos más importantes” de la revista American Photo, la sociedad conservacionista Audubon, lo coloca entre las 100 personas que “dieron forma al movimiento conservacionista del siglo XX” y el Premio de las Naciones Unidas para Logros Ambientales Sobresalientes. Ketchum ha estado en compañía de reyes y reinas, príncipes y princesas, generales, almirantes, inclusive algunos presidentes. La historia recordará a Ketchum como un gran artista, pero más importante aún, como un grandioso ser humano que nunca cedió en la lucha ni cambió sus convicciones.
© Robert Glenn Ketchum La vida y carrera de Ketchum, se desarrollan como en una película, con un comienzo casual, un desarrollo trascendental y un resultado evolutivo. Como una serie de bloques de construcción colocados firmemente, los eventos han creado una profecía cumplida que lo ha ido acercando a su destino claramente definido. Ketchum piensa que el comienzo de su viaje se originó con la “convergencia de ideas que se iban filtrando en la consciencia pública y en la educación en un momento particular.” Producto de una escuela de varones con un “riguroso respaldo académico y universitario,” este pensador lógico y disciplinado ingresó en la UCLA en 1.966, al mismo tiempo que Eliot Porter, Rachel Carlson y Silent Spring, y Aldo Leopold, estaba en la vanguardia de la educación americana y se podría decir que la consciencia americana estaba surgiendo como nunca antes. Un verdadero niño prodigio para quien las artes siempre fueron parte de su currículo, Ketchum se vio expuesto a ese mundo por primera vez debido al “requerimiento amplio en artes” obligatorio de la UCLA. “Tomé varias clases de estudio, una de ellas me presentó a la cámara, nos llevamos bien desde el primer momento que la toqué; simplemente me gustaba. Tiene cierta magia, siempre la ha tenido, al capturar la imagen, me capturó a mí y a mi imaginación” recuerda Ketchum. El y su cámara se hicieron los mejores amigos, viajando a todos lados, sus identidades crecieron en conjunto dentro del gigantesco campus de la UCLA, cosas del destino, tuve la oportunidad de unirme al círculo de seguidores de bandas prominentes de la época, como The Doors, Cream y Hendrix. Así obtuve a través de los años en la Universidad el dinero para salir, ir al cine y cosas como esas, tomando 8x10 brillantes en blanco y negro, de momentos casuales de varias bandas en el escenario, en estudios, tras bambalinas y en automóviles. Era una fotografía “basura” ya que yo era un fotógrafo bastante malo, pero seguía ejerciendo la fotografía, me mantenía en escena y me dio una identidad,” nos explica el artista.
© Robert Glenn Ketchum Silenciosa e imperceptiblemente, Carson Leopold y organizaciones nacientes como el “Sierra Club” fueron ayudando a moldear las ideas y percepciones de Ketchum. Una vez acampando en Big Sur de regreso del Festival Pop de Monterrey, Ketchum vagaba solitario por un angosto cañón de secoyas con un hermoso arroyo “tuve este magnífico momento en el bosque en donde tomé mis primeras fotografías de paisaje, y uní un montón de cosas que decía Carson en sus libros y cosas que Leopold había dicho sobre la ética de nuestra relación con la tierra. Todo iba tomando sentido en mi cabeza, manifestándose en este momento profético entre las secoyas. Decidí que quizá había una forma, a través del trabajo, de hablar a favor de la tierra, o de hacer que el trabajo la sirviera. Tuve esa visión de mí mismo como fotógrafo y de todas esas cosas que necesitaban hacerse por el medio ambiente y todas esas ideas con las que el público tenia que conectarse, pude ver claramente la forma como podía tomar parte de ello,” recuerda Ketchum. “Al graduarme de la UCLA en 1.970, muchas de esas estrellas del rock que había admirado y con quienes había trabajado se habían suicidado, así que decidí alejarme de eso e ir en otra dirección. Viajé al centro de Idaho, en donde solía cazar y pescar con mi padre, imaginándome que trabajaría como fotógrafo profesional.” Esta decisión marcó el comienzo del segundo capitulo de la vida del artista que se caracterizó por eventos notables y relaciones de trabajo altamente influyentes. Un desarrollo trascendental. “Así llegué allí como la mayoría de los chicos al salir de la universidad con todas esas ideas rondando mi cabeza, finamente las ordené de forma interesante ya que me encontré a mi mismo junto con mis viejos amigos de Idaho, más saludables y atléticos esquiando en los cerros, escalando rocas en el verano y acampando, comenzando a hacer cosas que me sumergían en la naturaleza y me ofrecían un patrón de comportamiento completamente nuevo. Pronto me encontraba haciendo fotografía paisajística comercial que terminaba en calendarios del Sierra Club y del Wilderness Book. Así a través de los 70s hice esas fotografías y madurando esas ideas en mi cabeza.” continúa Ketchum.
© Robert Glenn Ketchum Hacia el final de los década de los 70 y debido a sus reconocidos vínculos con la sociedad académica, Ketchum fue ascendido a Curador fotográfico de la Fundación de Parques Nacionales, para quienes ensambló una exposición llamada “Fotógrafos Americanos en los Parques Nacionales.” Recuerda Ketchum; “También era un gran libro, y fue un espectáculo grandioso por museos de todo el país, una exhibición enorme abarcando fotografía desde 1.850 hasta el presente. Fue muy bien recibida. Exploraba la forma como los fotógrafos y los parques han interactuado entre ellos, al principio, la fotografía ayudó a crear los parques y luego los parques ayudaron a crear a los fotógrafos. Me confirmaba que los fotógrafos han sido exitosos por mucho tiempo al utilizar su trabajo como un medio de expresión política. Me vi especialmente influenciado por el libro de Eliot Porter “Glen Canyon, The Place No One Know” (el Cañón Glen, El Sitio que Nadie Conoce) fue la primera vez que vi un cuerpo de fotografía a color tan increíble unido a un texto conservacionista. Este texto era como un lamento e hice un voto personal por no tener que ser parte de algo así. Yo quería estar al frente de las cosas mientras ocurrían, para evitar que ocurrieran de manera que no hubiese que recurrir a lamentos. Este evento determinó un “estilo” para Ketchum, pero más importante, lo autorizó como fotógrafo individual. “Quise llevar mi trabajo del punto en que utilizaba las fotos de la naturaleza para pagar mis facturas, al de servir a la naturaleza en la esperanza que las facturas se pagarían por sí solas.” Esta filosofía de “hacer bien el trabajo y con buena intención y lo demás vendrá por sí solo” fue el inicio de una nueva forma de trabajar y pensar que lo llevó a la Fundación Lila Wallace y al río Hudson. Ketchum recuerda el proyecto: “Cuando fotografié el Hudson, pude ver 400 años de historia americana, y la metáfora de cómo tratamos al río más importante de los Estados Unidos durante 400 años de pensamiento evolutivo. Lo cual me hizo especular, “si puedo mostrarlo con imágenes, sería una interesante reflexión de lo que le hemos causado a un río como ese así que tomé lo bueno, lo malo y lo feo y todo lo demás.” Ketchum nunca pensó que la fundación usaría sus fotos menos complacientes ya que pensaba que buscaban “arte hermoso y prolijo” para el libro del río Hudson, pero lo sorprendieron al decirle que eran “conservacionistas” y sus fotografías eran exactamente lo que estaban buscando.
© Robert Glenn Ketchum Según Ketchum, la Fundación Wallace, compró libros a la editorial y los distribuyó a través de la comunidad conservacionista. Presenció de primera mano como se ejecutaba un proyecto con fuentes de financiamiento alternativas, en vez de las salidas comerciales tradicionales, y recuerda, “fui testigo de cómo se transformaba un libro de ser un elemento de la mesa de café a una herramienta de activismo.” En vez de esperar que la gente los buscara en las bibliotecas, este proceso dirigía los libros a la gente regalándolos libremente. “En el caso de la fundación Wallace, lo hacían con generosidad, pero la idea había nacido y he aprendido como minimizarlo progresivamente de manera que los grupos ambientalistas se beneficien de ellos con los costos más bajos posibles.” Nos dice Ketchum. El segundo y probablemente mejor conocido proyecto de Ketchum fue el de los bosques lluviosos de Tongass, que comenzó en 1.985. En esta oportunidad, resultado de otra comisión de una fundación sin fines de lucro, lo envió a Alaska a hacer fotos para ilustrar el proyecto de ley conocido como “Ley de Reforma Maderera.” Ketchum recuerda: “Leí las más de 600 páginas de la Ley y pensé, ¡dios! Si esto es lo que todos tienen que leer, nadie lo leerá, pero mucho menos lo van a aprobar. Así que realmente era una misión entender lo que estaba pasando y presentarlo de una forma honesta, directa y lo mejor documentada posible. Fui a Alaska por opuesto al libro que esto pueda sonar, con la idea de que la tala y las granjas madereras eran una opción justa. Resultando que la biología y la sana ciencia no se leen de igual manera allá arriba en Tongass. La relación es muy pobre entre la madera que se corta y la naturaleza que se conserva. De hecho, veo a Tongass mas como una beneficencia corporativa y el dinero de nuestros impuestos se utiliza para subsidiar corporaciones que no pueden obtener una buena ganancia de la madera. Así que para mi es un despilfarro de dólares en impuestos, una mala forma de dirigir el gobierno federal y una mala practica biológica. Eso fue lo que aprendí en dos años de trabajo de campo en Alaska tratando de hacer una investigación lo mas neutral posible. Al final en el libro llegué a mis propias conclusiones.” Y el trabajo de Ketchum en Tongass fue acreditado para ayudar en la aprobación de la Ley Maderera de Tongass en 1990. Esta Ley significativa, establece 5 áreas de vida salvaje a la vez que protege 1 millón de acres de árboles en el bosque lluvioso templado más grande del mundo.
© Robert Glenn Ketchum Otros eventos memorables le pisaron los talones al libro de Tongass, incluyendo ayudar al Congresista John Siberling, al Servicio de Parques Nacionales y Museo de Arte de Akron a trabajar en el área del Kuyahoa Valley y a darle imagen pública. Otro evento fue Sundance. “Hice una residencia con Robert Redford en Sundance. Fui el primer artista visual que lo hizo y lo hice por 3 años. Sin haberlo conocido, me sorprendió que Redford me llamara directamente, el conocía mi trabajo en Tongass ya que es uno de los principales objetivos del Consejo de Defensa de Recursos Naturales, de quien Redford es uno de los voceros. Y para este momento la campaña de Tongass había sido ampliamente publicitada. Tuve una audiencia con George Bush padre luego de la aprobación de la ley, y luego el Rey Gustaf y el Presidente de Brasil me otorgaron el Premio Para Logros Ambientales Sobresalientes de las Naciones Unidas en el salón Púlitzer en Estocolmo, Suecia. Hubo una amplia cobertura de prensa y revistas. Yo era conocido y la gente lo sabía, así que posiblemente por eso Redford me tomó en cuenta. Desenlace Evolutivo. Progresivamente con cada proyecto, Ketchum se hace más adepto a lo que puede lograr tejiendo palabras e imágenes para hacer un libro y una exposición, que son dos cosas completamente diferentes. Como nos explica. “Me he vuelto un experto en tomar un gran cuerpo de trabajo y atraer a los medios a él como lo he hecho por casi 12 años con el sudeste de Alaska y por unos 25 años con el bosque de Tongass. Puedes ver como comienza, luego cuando la gente se ve atraída por él y como conforma una fuente de información más amplia e interrelacionada. Pienso que a su vez esto crea un público más fuerte y mejor informado que esperarías que fuese más políticamente responsable.
© Robert Glenn Ketchum Como la naturaleza, Ketchum se esta poniendo más viejo, sabio e independiente en sus meticulosas decisiones. Al principio de su vida y a la mitad de ésta, era movido por eventos externos y por la casualidad, pero ahora está en el asiento del conductor. El hombre de 60 años está de acuerdo: “Es absolutamente cierto. Pienso que en el principio me dejé llevar por buenos proyectos y buenos mentores, y como debe ser, traté de aprender lo más posible y lo más rápido. Últimamente, esos mentores han fallecido o han decidido salir de la furia de la batalla. Y era el momento para mí de dar un paso adelante, tomar esa información con la mezcla de cosas que aprendí, y crear mi propia versión para que ayude de alguna manera. Puedo ver aspectos de la lucha de Henry Jackson al repartir su libro en el Congreso para que la gente comprendiera lo que era Yellowstone, claramente reflejados en mi lucha por Tongass. Y lo mismo es cierto para la revista Livebetter en nuestra batalla por Bristol Bay. Esta estrategia tiene una larga historia, y quizá la estemos repitiendo, pero la estamos mejorando con una mejor historia y mejores fotografías, en la esperanza de hacerla más clara y un poco más eficiente para que sus usuarios se beneficien más con ella.”
Robert Glenn Ketchum está ofreciendo conferencias en conjunto con su exhibición de gira por el sudeste de Alaska. Él espera prevenir que la industria pesquera de salmón más grande en la historia del mundo, Bristol Bay, sea destruida por la explotación mar afuera de petróleo y gas y por la minería tierra adentro. Por favor visite www.robertglennketchum.com Para mas información.
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