Conocimiento Compartido |
Conservación y Uso Compatible de las Tierras |
| Por: Alex Beehler, Acting Deputy Under Secretary of Defense (Installations and Environment) |
© Foto: Department of Defense Esta escena se repite a lo largo de toda la nación. Por todos lados grandes extensiones de tierra que han sido utilizadas para el cultivo durante siglos (o tierras vírgenes por milenios) están siendo constantemente tomadas por constructores buscando nuevas urbanizaciones que estén “alejadas de todo” (excepto que a veces no lo están). En la lucha contra el crecimiento descontrolado de las áreas suburbanas, los fideicomisos de tierras y los grupos conservacionistas cuentan con un nuevo aliado: El Departamento de Defensa (DoD). A medida que las áreas metropolitanas se alejan cada vez más de los centros urbanos, los nuevos residentes se encuentran con que tienen unos vecinos ruidosos. Originalmente construidas durante la segunda guerra mundial y a millas de distancia de las ciudades, las bases militares están empezando a situarse próximas a los hogares como resultado del desarrollo desbocado y decisiones sobre el uso de tierras tomadas siguiendo una mala información o mal realizadas debido a la pobre información que se tenia al respecto. Para atender a los problemas planteados por la hiper-urbanización. El Congreso autorizó al Departamento de Defensa a asociarse con organizaciones estadales, gobiernos locales y organizaciones sin fines de lucro como The Thrust for Public Lands, The Nature Conservancy y fideicomisos locales de tierras. Con el objetivo de comprar tierras y accesos adyacentes a bases militares. Como resultado, la iniciativa de protección ambiental ha ayudado a crear zonas de seguridad alrededor de las bases a la vez que contribuye a la preservación de los ecosistemas y a la protección de especies en riesgo. Un paso natural. A pesar de que una alianza entre el Departamento de Defensa (DoD por sus siglas en inglés) y organizaciones conservacionistas parezca algo poco probable, la asociación The Nature Conservancy ha estado trabajando bajo el marco legal de una ley de 1960, el Acta Sykes. (Que permite el uso de fondos públicos para la protección de la vida salvaje en instalaciones militares). En 1990 un grupo conservacionista amenazó con demandar al DoD por la disminución de la población de una especie en peligro, el Pájaro carpintero de copete rojo, en Fort Bragg, N.C.
© Foto: Department of Defense En vez de pasar por una larga disputa, esta demanda creo la oportunidad de la concreción de una alianza entre el DOD, el departamento de Pesca y vida Salvaje de los EE.UU. y grupos conservacionistas para encontrar formas de mejorar el hábitat de los pájaros carpinteros en las afueras de las bases militares. “Este fue un evento crucial” nos dice Rick Studenmund, quien coordina el trabajo de The Nature Conservancy con el Ejercito en Fort Bragg. “Lo que nos unió fue reconocer que lo que afectaba el hábitat fuera de la base era clave para ambos, la especie afectada y el Ejercito. Empezamos a trabajar juntos y con los dueños de tierras para crear zonas de seguridad alrededor de Fort Bragg y de esta forma aseguramos la continuidad de la existencia de las especies, a la vez que el ejercito pudiera continuar entrenando a sus soldados”. Extender la alianza hacia las organizaciones conservacionistas era un paso natural. Jim Van Ness un abogado ambientalista del Pentágono nos explica: En el DoD somos Neófitos cuando se trata de negociar y adquirir tierras para conservación, y necesitamos gerentes expertos en conservación para proteger los habitas que contienen. Le damos prioridad a nuestra misión de entrenamiento, ellos se esfuerzan por encontrar y proteger el hábitat dentro y fuera de las bases, con suerte, esto nos permitirá trabajar sin la amenaza constante de mayores restricciones. Podría decirse que hemos aprendido de la forma difícil que la vida salvaje es un mejor vecino para una base militar que un parcelamiento de hogares. En junio de 2006 el Ejercito Americano y el Dpto de Pesca y Vida Salvaje anunciaron la recuperación de la población de Pájaros Carpinteros de Copete Rojo de las colinas de Carolina del Norte 5 años antes de lo planificado. Es la primera vez que esta especie se recupera tan rápido.
© Foto: Department of Defense Hogar de más de 30 especies en riesgo y 5 especies presentes en los listados federales de especies en peligro, Fort Bragg no es la única instalación militar que se ha convertido en una reserva natural de facto. Sus 161,000 acres son también hogar de una de las extensiones más grandes de pinos “Long Leaf” que quedan, además de bosques de “wiregrass” (una especie arbórea nativa). Un ecosistema en riesgo que con anterioridad dominaba el paisaje del sudeste extendiéndose desde Virginia hasta Texas. Igual que otros ecosistemas, los pinos Long leaf dependen del fuego para su renovación. A diferencia de áreas desprotegidas que han visto una reducción de la biodiversidad debido a la supresión de los incendios, las tierras de Fort Bragg se mantienen vírgenes gracias a los fuegos controlados que se usan para mantener el bosque abierto con fines de entrenamiento y a fuegos encendidos por municiones y otro tipo de entrenamientos. A medida que el DoD trabaja con sus asociados para conservar mayores áreas alrededor de la base, estas tierras se convierten en oasis para los Pájaros Carpinteros y otras especies que dependen del ecosistema para su supervivencia. Esta historia se repite en otras instalaciones militares, aproximadamente unas 425 que suman unos 30 millones de acres y donde viven unas 330 especies en peligro o amenazadas. Este número es mayor al de los parques nacionales que comprenden una extensión casi tres veces mayor. La construcción comercial desbocada plantea problemas más allá de las quejas por ruido de los vecinos de los nuevos parcelamientos. Al quedarse sin hábitat las especies empiezan a refugiarse en las instalaciones militares. Como nos dice Van Ness, “mientras nosotros protegemos los hábitat naturales por nuestro lado, estos se iban perdiendo por otro, haciendo los nuestros aun mas importantes.” Irónicamente, la presión por salvar especies en peligro fue una de las razones que el DoD consideró en el 2005 durante la ronda de cierre y realineación de bases (BRAC siglas en inglés), lo que llevó a una importante discusión con las comunidades aledañas que no se habían preocupado por el ambiente. Pero el ejercito, no puede simplemente escoger y abrir una base en otro lugar, nos dice Bob Barnes, General retirado que trabaja con The Nature Conservancy. “El ejercito debe cuidar bien de las tierras que posee ya que es poco probable que obtenga mas bases.”
© Foto: Department of Defense Este hecho de la vida significa que la conservación debe ser integral. “Uno no puede proteger un pequeño lugar donde viven las especies y decir que ya hizo su trabajo,” nos explica George Carellas, antiguo consejero ambiental militar. “¿Que pasa si pierdes ese lugar? ¿Si ese lugar es crucial para algún aspecto del entrenamiento militar? Las zonas de seguridad son acciones proactivas al tratar de proteger el ambiente como un todo, no solo como piezas esparcidas aquí y allá. Quien se Beneficia. Mas allá de los beneficios ambientales iniciados por la conservación, hay otras ventajas que el publico puede disfrutar. En sitios como Fort Custer en Michigan y Campo Pendleton en California (el cual de hecho es un cinturón verde que divide las áreas metropolitanas de Los Ángeles y San Diego) estas tierras preservadas están abiertas al público para acampar, ir de pesca y otras actividades de recreación. Granjeros y Ganaderos también se han beneficiado de las áreas de seguridad, preservando su estilo de vida, especialmente en instalaciones de los estados de las llanuras como Fort Sil en Oklahoma y Fort Riley en Kansas, donde un acuerdo con el servicio de conservación del Departamento de Agricultura y Recursos Naturales, ha provisto de oportunidades coordinadas de conservación. Adicionalmente los fideicomisos de tierras tienen una nueva arma en sus arsenales para preservar espacios abiertos y el carácter rural de las áreas. El fideicomiso Harford en el condado de Harford, Md. Ha preservado un área de 260 acres de tierra destinada a la construcción adyacente a la zona de pruebas Churchville de la base Aberdeen. Para finalizar, los beneficios van mucho más allá de los proyectos de zonas de seguridad. Ejemplos como los de Campo Pendleton y la Base Aérea del Cuerpo de Marines Beaufort S.C apoyan los esfuerzos de conservación existentes y permiten seguir avanzando. El proyecto Greenway en Florida, un esfuerzo para unir la Base Aérea de Eglin con el bosque nacional de los Apalaches, provee de un corredor vital que permite a las especies moverse libremente y estimula la biodiversidad.
“El cumplimiento de las leyes ambientales no es la única razón por la cual el Ejercito ha protegido las tierras que rodean a sus bases,” Dice Barnes, “hasta donde les concierne, la naturaleza es un escenario donde practicar el arte de la guerra, los soldados necesitan que un pantano sea un pantano y un desierto, un desierto.” En cara al creciente desarrollo y la desaparición de los hábitats de especies en peligro, el Departamento se beneficia de fondos más sustanciales para la creación de zonas de seguridad que mejoran las condiciones de entrenamiento para los miembros del servicio y la calidad de vida de las generaciones futuras de americanos. A lo largo del camino, el Departamento se alegra de encontrar aliados para en esta empresa. |
